El mango es el agasajo de la tierra y la holgura que llega a manos de la criatura. Este sueño es la respuesta de la vida a la paciencia de quien ha sabido esperar su tiempo.
En el alma, este símbolo es el reconocimiento de la bondad que se recibe con gratitud. La Providencia se manifiesta en la calma de quien ve cómo lo gestado por su constancia se vuelve presente y sustento. Que la alegría de este hallazgo habite en tu corazón.
Al ver un árbol de mango, la criatura siente que la recompensa por su labor es una realidad que ya tiene raíces. El sueño le confirma que el sustento es fruto de su propia permanencia en el camino.
La presencia de racimos de mangos o de una multitud de frutos ensancha la promesa de la tierra para convertirla en un abrazo de unión y bienestar. La criatura ve en la multiplicidad del fruto el signo de una gracia que llega para llenar la vida de compañía y de sustento.
El ver mangos podridos es una imagen que no tiene peso para el alma, pues solo señala aquello que se ha dejado pasar sin cuidado. No hay que guardar este sueño en el corazón, porque su única función es recordar la necesidad de atender lo que la vida nos ofrece antes de que se pierda.
Los mangos en el árbol representan la presencia de un bienestar que ya es visible, aunque todavía pertenezca al tiempo de la maduración. Este sueño le dice a la criatura que la promesa de la tierra está viva y se sostiene en lo alto.
Cuando la criatura sueña con mangos maduros, el dictamen del sueño se vuelve una certeza de que la dicha está cumplida. El color y el estado del fruto señalan que el tiempo de la espera ha dado paso a la plenitud del logro.
Al recoger mangos, la criatura pone sus manos en la abundancia que la vida le ha preparado. El sueño es el gesto de quien toma con gratitud lo que es suyo por derecho de su propia labor.
Los mangos caídos señalan la llegada de una ganancia que, aunque deslucida por el golpe, ya pertenece a la criatura. El suelo se convierte en el lugar donde lo que estaba arriba se vuelve disponible para ser tomado.
La planta de mango es la raíz misma de la ganancia y el bienestar que la criatura aguarda. En este símbolo reside la seguridad de que la prosperidad tiene un lugar donde crecer y asentarse con calma.
Al comerte un mango, la criatura siente la alegría de saborear aquello que tanto tiempo buscó. Es el momento en que la intención se vuelve deleite y el deseo se encuentra con su cumplimiento.
La pepa de mango es la señal del provecho que permanece después de haber disfrutado de la bendición, como el rastro de una buena gestión que deja su semilla.
El comprar mangos indica que la criatura está dispuesta a invertir su voluntad para alcanzar el bienestar. Es el movimiento de quien busca activamente la alegría que la tierra ofrece.
Un palo de mango aporta a la visión la idea de un sustento que es sólido y firme. La criatura encuentra en este símbolo la seguridad de que lo que recibe tiene la fuerza para sostenerla.
Si el sueño incluye mango estando embarazada, el significado se desplaza hacia la gestación de una idea que necesita tiempo y silencio para llegar a su fin. La criatura comprende que lo que lleva en el alma requiere la paciencia de la espera para florecer.
El robar mangos es una imagen que no tiene peso, pues solo refleja un intento de tomar lo que no ha madurado por el camino de la rectitud. No hay que guardar este sueño en el corazón, porque no añade nada al camino de la paz.
Para su significado más general: Soñar con fruta
estaba yo en medio de una plantacion de mangos con una inmensa cosecha, todos los mangos grandes y maduros muy amarillos
Mi Querido,
Tu sueño es un corazón, el equilibrio y una cosa oculta. El sueño simboliza que se llega rápidamente al meollo del asunto. Necesitas equilibrar mejor los aspectos de tu vida. Necesitas liberar tu potencial almacenado y dejar de mantenerlo oculto.